Publicado el Jueves, 12 Abril 2018 13:00

Escalando el Everest para salvar su escuela de UNRWA

 

Mientras recibía tratamiento para su cancer de hueso, Jarah permanecía despierto por las noches soñando con su futuro como montañero. Tan solo tenía 15 años y sufría largos episodios de insomnio después de que los doctores le amputaran la pierna derecha. Pero él se negó a dejar que eso arruinara sus planes. Jarah, un refugiado de Palestina que entonces estudiaba en una de nuestra escuelas en el sur de Amman, en Jordania, estaba decidido a seguir adelante. Ahora tiene 22 años y es un escalador profesional y la semana pasada comenzó su mayor desafío: ascender al campamento base del Monte Everest.

 

"Me dio la oportunidad de ser lo que quisiera". “Me hizo especial", dice Jarah. "No todo el mundo tiene una sola pierna, y estoy usando mi historia para mostrarle al mundo que incluso si se enfrentan a problemas, pueden superarlos".

 

Jarah pertenece a una familia de refugiados de Palestina de al-Jofeh, en Jordania. Creció escuchando las historias de sus abuelos sobre como huyeron de Palestina durante la Nakba y como siempre tuvieron la esperanza de poder regresar. Estas historias tuvieron un profundo impacto en Jarah y lo inspiraron a seguir adelante sin importar los obstáculos que se encontrara.

 

Jarah nunca perdió la esperanza. Mientras que se enfrentaba a su tratamiento para el cáncer, siguió asistiendo a su escuela de UNRWA tan a menudo como su enfermedad se lo permitía. Entonces Jaran necesitaba una silla de ruedas para moverse y no podía subir las escaleras de su escuela para llegar a la segunda planta donde se encontraba su clase. Pero su determinación de seguir estudiando era tal que el colegio trasladó a toda su clase al primer piso para que él pudiera asistir. El aseo también se reformó para que pudiera entrar con su silla.

 

Tan solo dos años después de perder su pierna, Jarah ya se había convertido en un alpinista consumado y en el primer escalador refugiado de Palestina con una pierna prostética. En 2015, escaló el Monte Kilimanjaro para enviar un mensaje de esperanza a los pacientes con cáncer: “nada es imposible”. “Quería mandar un mensaje claro. Para ser escalador tienes que exigirte mucho a ti mismo. No todo el mundo puede ser alpinista, y mucho menos alguien con una sola pierna,” dice Jarah.

 

Ahora, la escuela de Jarah esta en peligro de cierre debido a los drásticos recortes de fondos que ha sufrido UNRWA. Por eso, Jarah se ha propuesto un nuevo desafío: escalar al campamento base del Monte Everest para recaudar un millón de dólares para que su escuela pueda permanecer abierta.

 

Jarah comenzó su ascenso al campamento base, que es de unos 17.500 pasos, el 2 de abril y se espera que alcance el campamento el 20 de abril.

 

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