Publicado el Martes, 04 Agosto 2015 10:33

A pesar de los inconvenientes, hay un brillante futuro educativo por delante en Yarmouk

"Para los refugiados de Palestina, la educación es un salvavidas", dice Nada Shawaheen, de 17 años, una brillante estudiante refugiada de Yarmouk, Damasco. "Formarse ayuda a desarrollar conocimientos y habilidades para prosperar en un entorno difícil", declara Nada, quien quedó en primer lugar en la sección literaria de los exámenes nacionales sirios de 12º grado, con una puntuación de 2.745 (de 2.800). Comprometida a trabajar por un futuro positivo para ella, su familia y su comunidad, Nada también espera que su pasión por el aprendizaje le permita continuar sus estudios en la universidad.

 

Nada recibió su educación primaria en las escuelas de UNRWA en Yarmouk hasta que la violencia armada estalló en el interior del campamento, lo que obligó a su familia a huir en diciembre de 2012. "Tengo un fuerte sentido de pertenencia a la escuela de allí y me gustaría agradecer a los profesores que trabajaron con dedicación y de forma incansable por nuestro aprendizaje. Sin su apoyo, yo no habría sido capaz de lograr este resultado". Después de salir de Yarmouk, Nada y su familia se establecieron en Damasco, donde ella comenzó a asistir a la Escuela de Abdul Mubarak Qader, administrada por el gobierno.

A pesar de ser desplazados y tras meses de vacío de escolarización, Nada se decidió a lograr sus metas académicas. Pasó de estudiar temas científicos a centrarse más en las asignaturas de letras con el fin de mitigar los efectos de las diferencias de potencial. "Yo sabía que podía confiar en mí misma para estudiar en caso de que la situación empeorara y tuviera que faltar a la escuela de nuevo", dice Nada.

Al centrarse en sus estudios y en la aplicación de sus excelentes habilidades para gestionar su tiempo, Nada fue capaz de lograr el éxito sin depender de un tutor privado. "Estoy muy orgulloso de Nada, no sólo porque es una estudiante muy sacrificada y siempre ha tenido resultados excepcionales", dice su padre Khaled, "sino también porque no depende de la motivación de los demás y siente la necesidad de hacer siempre lo mejor y entender correctamente las cosas".

La crisis en Siria, ahora en su quinto año, sigue teniendo un impacto devastador en las vidas de los civiles. Más de la mitad de los 480.000 refugiados de Palestina en Siria han quedado desplazados, dejando atrás a sus familiares, amigos y comunidades. La educación ofrece una fuente crítica de esperanza y estabilidad para los niños y las familias, y los estudiantes refugiados como Nada jugarán un papel crucial en el mantenimiento de la capacidad de recuperación de su comunidad ya que la crisis es cada vez más prolongada.

Nada sueña con continuar en la universidad para estudiar derecho o periodismo. Es muy consciente de la importancia de la educación superior en el contexto del conflicto y está decidida a utilizar sus habilidades y conocimientos para construir un futuro mejor.

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