UN AÑO ESCOLAR EN YARMOUK

En julio de 2013 comenzó el asedio sobre el campamento de refugiados en Yarmouk, Siria. Hoy no tienen prácticamente de nada. No hay comida, ni medicamentos ni suministros básicos. En Yarmouk también hay estudiantes que, a pesar de la guerra, a pesar de los enfrentamientos militares, continúan esforzándose para presentarse a los exámenes nacionales.


"Debido a que el campamento está en estado de sitio, no consigo comprar velas para estudiar", explicó uno de los estudiantes de noveno grado que vive en Yarmouk. "Así que hice mi propia lámpara, con papel de cocina y aceite de oliva en un tazón. Necesitaba algo que se quemara toda la noche, porque nada ha atenuado nuestra determinación de estudiar."
 
Este verano, su determinación y coraje dieron sus frutos: con el apoyo de UNRWA, los estudiantes pudieron salir temporalmente del campamento para hacer los exámenes nacionales de grado duodécimo y noveno. Algunos estudiantes desplazados y que ahora viven refugiados en Líbano también pudieron volver para examinarse.
 
UNRWA también ayudó a otros estudiantes a preparar las pruebas, muchos de los cuales habían perdido la mayor parte del curso debido a la violencia del conflicto y a su aislamiento en Yarmouk. Profesores de la Agencia se ofrecieron para dar clases extra en una zona más segura de Damasco, con los estudiantes alojados en el Instituto al-As GAPAR Said. Un estudiante de Yarmouk, Mu'tassem, dijo: "Yo tenía una mezcla de sentimientos de felicidad y tristeza. Feliz porque voy a ser capaz de hacer el examen, y triste por dejar a mi familia en Yarmouk".
 
"De hecho, el examen no fue difícil porque había estudiado bien", dijo Siba, otro estudiante de 15 años de edad. "Pero el sentimiento de pérdida y el temor al desplazamiento hacen que sea muy difícil para nosotros."
 
Antes de su regreso a Yarmuk el 29 de mayo, los estudiantes de noveno grado se reunieron "para celebrar todo el trabajo duro que ha supuesto un año escolar lleno de inquietud y perturbación", como remarcó Michael Kingsley-Nyinah, Directora de Asuntos de la UNRWA en Siria.
 
Kingsley-Nyinah elogió a los profesores y estudiantes por su dedicación: "UNRWA siempre estará ahí para apoyaros y ayudaros" y agradeció a los maestros voluntarios que ayudaron a los estudiantes a prepararse. Y añadió: "Espero que las dificultades, el miedo y la ansiedad que pasáis en Yarmouk os den la fuerza para afrontar los retos de vuestra futura vida con entusiasmo".
 
El 17 de junio, fue el turno de los estudiantes de duodécimo grado, algunos de los cuales habían hecho el viaje desde el Líbano donde viven desplazados. Una vez terminados los exámenes, el centro se llenó de música palestina y los estudiantes, con la moral alta, bailaron dabkeh para celebrar.

A medida que los estudiantes regresaron a Yarmouk, volvieron a vivir en el conflicto. En tal ambiente, el acceso a la educación es fundamental. Con el conflicto entrando en su cuarto año, UNRWA ha adaptado sus operaciones en Siria para hacer frente a la situación. En Homs, las aulas sirven como centro de formación profesional, donde los y las jóvenes entusiastas aprenden soldadura y reparación de aire acondicionado. La Agencia también ha desarrollado materiales de autoaprendizaje para ayudar a que los niños y niñas estudian en casa o en otros lugares seguros; estos materiales han sido adoptados por UNICEF y se utilizan ahora en toda Siria. La educación durante el conflicto no sólo prepara a los y las estudiantes para un futuro mejor: también ayuda a sanar las heridas del presente.

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